9/3/17

CINCO DÍAS SIN NORA (Mariana Chenillo, 2008)


Después de intentarlo catorce veces, a los 63 años, Nora se toma tres frascos de pastillas y consigue suicidarse. Dejar una última voluntad es demasiado poco para alguien tan ambicioso y tan controlador. Nora es una mujer judía, ha elegido morir cuando empieza la fiesta de Pesaj, perfectamente consciente de que esa coincidencia obligará a posponer cinco días su entierro. Lo que deja, pues, cuando muere son esos cinco días programados hasta el último detalle, con la mesa puesta para todos sus deudos (un hijo, un ex marido, una mucama de años, una hermana, el rabino de la familia y su médico personal) y deja también el menú religioso íntegro, minuciosamente preparado en la heladera.
Ese es el punto de partida de Cinco días sin Nora, la película de Mariana Chenillo que vamos a ver esta noche en Primer Plano en este mes dedicado al nuevo cine de México. El título es irónico, por supuesto, y marca un poco el tono del film: nunca Nora está tan presente como en esos primeros cinco días que su familia pasa sin ella. Más que un fantasma Nora es una  suerte de guionista astuta y manipuladora cuyo testamento es el libreto que sus seres queridos deberán interpretar como ella lo ha decidido. Solo José, su ex marido, intenta resistirse a la manipulación. La lucha entre ese ateo cínico y esa déspota sin fronteras es la columna vertebral del film de Chenillo.
Cinco días sin Nora es un drama familiar disfrazado de suave farsa fúnebre, como decía un personaje de Crímenes y pecados (la notable película de Woody Allen) comedia es tragedia + tiempo, una máxima que Chenillo toma al pie de la letra y combina con la vieja manía mexicana de reírse de la muerte. El suicidio, el desamor, la orfandad, los rencores acumulados de la vida familiar, las discrepancias religiosas, todo lo que podría ser trágico  o melodramático se vuelve risueño a medida que transcurren los cinco días que la difunta sigue orquestando desde el más allá. Los mandatos de la fe se autoparodian, los secretos de familia muestran su cara más absurda, el luto llama a la picardía y los ataúdes terminan volviéndose inofensivos y amables como juguetes. 

El texto es transcripción de la presentación realizada por Alan Pauls el 19 de Septiembre de 2012 en el marco del ciclo especial sobre Cine de México en Primer Plano I sat:  



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