6/3/17

EL SICARIO, ROOM 164 (Gianfranco Rossi, 2010)


Una habitación de hotel y un hombre hablando a la cámara, eso es todo lo que necesita Gianfranco Rossi para hacernos correr frío por la espalda. Así de mínimo y así de eficaz es el dispositivo que sostiene El sicario, el singular documental unipersonal que vamos a ver esta noche en Primer Plano en el marco de  un mes dedicado al cine de México. Claro que el personaje que monologa ante a la cámara de Rossi no es cualquier personaje, es un sicario, un asesino a sueldo del narcotráfico y lo que cuenta a lo largo de la película es su propia historia de vida: cómo se hizo sicario, cómo secuestró, torturó y mató pero también cómo es la lógica interna de la organización a cuyas órdenes estuvo durante veinte años.
Quizá uno de los puntos más fuertes del film de Rossi sea que el sicario no tiene rostro, de hecho lo vemos tapándose lo en la primera escena, escondiéndolo bajo la tela negra que lo enmascara durante toda la película, el detalle es una precaución de seguridad pero también un poderoso signo histórico y cultural (y remite a los verdugos medievales). Enmascarada la voz del sicario es doblemente amenazante, como si fuera la voz de un monstruo cuya cara nos sería intolerable, la voz misma de la muerte. Y a la vez eso es lo que le da la extraordinaria libertad que tiene en el film, lo que le permite hablar sin pudor, confesarlo todo, desplegar con lujo de detalle el infierno de la industria criminal para la que trabajó.
El otro punto fuerte del film es ese estilo opaco, minucioso con que el verdugo narra su prontuario sangriento. Si el relato nos estremece no es sólo por las muertes que incluye o la brutalidad de su modus operandi sino también porque habla de ellos como un burócrata, no dramatiza, no carga las tintas, no es espectacular; es seco, analítico y desapegado como si matar por dinero fuera una variante de la contabilidad. No hay una sola imagen en el film de lo que hizo el sicario, lo que ocupa el lugar de esas imágenes son los mapas, los gráficos, los cuadros sinópticos que el asesino va haciendo en un cuaderno a medida que habla; suerte de organigrama didáctico de una institución criminal que ha hecho de México, sobre todo del norte del país, uno de los territorios más violentos del planeta.

El texto es transcripción de la presentación realizada por Alan Pauls el 12 de Septiembre de 2012 en el marco del ciclo especial sobre Cine de México en Primer Plano I sat:  



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