11/6/12

El Pueblo de los malditos (1960)


FICHA TÉCNICA
Título original: Village of the Damned
Título alternativo en habla hispana: El pueblo de los malditos
Apta para: todo público
Duración: 77 minutos
Fecha de estreno: 1960
Nacionalidad: Reino Unido
Dirección: Wolf Rilla
Productor: Ronald Kinnoch
Distribuidora: Metro-Goldwyn- Mayer (MGM)
Guión : Stirling Silliphant
              Wolf Rilla
              Ronald Kinnoch
Obra literaria en la que se basó: Wyndham, John, Los cuclillos de Midwich (Inglaterra, 1957)
Interpretes principales: George Sanders, Barbara Shelley , Martin Stephens, Michael Gwynn, Laurence Naismith, Richard Warner, Jenny Lair, Sarah Long, Thomas Heathcote. Charlotte Mitchell, Pamela Buck, Rosamund Greenwood, Susan Richard, Bernard Archard, Peter Vaughan.                                          
Música: Ron Goodwin

RESEÑA
Algún día entenderemos por qué todos los padres y algunos amigos desesperan cuando no escuchan tu voz al teléfono. Hasta entonces El pueblo de los malditos (Wolf Rilla, Reino Unido, 1960) puede darnos una idea de los hilos que guían sus preocupaciones. Porque la historia de Midwich empieza por ahí, por ese salvaje laboratorio de conjeturas que es la falta de comunicación.
Alan y Gordon (de vínculo: cuñados y amigos) conversan por teléfono. De pronto, uno de ellos deja de responder. El fenómeno ya asombraría si fuera único, pero por triplicado[1] suena alarmante y empuja “razonablemente” a la inspección.
Es que, por algunas horas, el pueblo entero había quedado completamente anestesiado bajo el manto de un “estático, indoloro, invisible” (min. 19.22) y helado sueño, reuniendo todos los requisitos que la extravagancia exige para autorizar peritajes; exámenes físicos, biológicos y psicológicos de la población; análisis del suelo, las cortezas, los metales y el agua; un plan de vigilancia constante, discreto y centralizado; silencio frente al periodismo y la opinión pública… seguridad nacional le llaman (min. 19.55)…
Dos meses después las cosas no estarán mucho mejor. Mientras la modorra colectiva simula llevarse mal con la pena y con la gloria, un reguero de embarazos sorprende a todas las mujeres fértiles del poblado. Algunos son bienvenidos; otros imposibles o imperdonables. Todos, tarde o temprano, van a desbaratar aquella frase de Tolstoi que parecía perfecta: “Todas las familias felices se parecen entre sí; las infelices, en cambio, son infelices cada una a su manera”. Pues, en Midwich, las familias desdichadas suelen tener “hijos”[2] nacidos más o menos en la misma fecha, rubios, superdesarrollados, inteligentes[3], asentimentales[4] y “con esos extraños ojos” (min. 32.23); niños que van juntos a todos lados y que, sobre todo, aprenden[5]  y ajustan sus cuentas con el mundo[6] según leyes que sólo ellos conocen.
¿Amenaza social o una oportunidad para la ciencia[7]? Esa es la pregunta que hace posible el aislamiento de los Niños: educación, su vigilancia y –cuando las cosas escapen al control y el  entendimiento del hombre, cuando “vivan sin respetar nuestras leyes” (min 01.04.12)- su exterminio, su eliminación[8]… todo junto por el mismo precio y en el mismo lugar.


[1] Han llamado también al almacén y al correo, ningún teléfono responde (min. 05. 08)
[2] El título de la novela que da origen a este film nos puede ofrecer una idea de porque es necesario colocar comillas a este término; el “cuclillo” es un pájaro muy conocido por sus características parasitarias, que deposita los huevos de sus crías en el nido de otras aves.
[3]  Niños “jóvenes, bellos y sanos” como los ideales nazis tan comunes y adorados en nuestras sociedades contemporáneas (Agamben)
[4] David le dice a su padre “Si no tuvieras sentimientos … serías poderoso como nosotros” (min. 01.07.22)
[5] Gordon: Esta caja es un producto de ingenio oriental. No hay medios visibles para abrirla pero si haces lo que te mostré, podrás abrirla. Veamos si puedes. No es fácil.
Alan (abriendo la caja en una habitación donde también se encuentra David, uno de los niños nacidos de la extraña epidemia de embarazos postmodorra colectiva): Por aquí.
Gordon: Lo lograste. Espléndido. (…) Ahora observa esto. Y no olvides que solo tiene un año (entrega la caja oriental a David). Adelante, Davis, ábrela… sí, tiene algo adentro: un chocolate.
Anthea (entrando en la habitación). Es hora de bañarse jovencito (se lleva al niño)
Alan: ¡Pero eso es fantástico!
Gordon: ¿Eso crees? Ven conmigo
(En casa de una  familias donde vive una de las Niñas)
Gordon: Es solo una caja con un chocolate.
Madre: Nunca le he dejado comer chocolate señor.
Gordon: No le hará daño, acabo de darle uno a David (Entrega la caja a la Niña y esta la abre con total facilidad)
Alan: Pero ¡No le mostraste cómo hacerlo!
Gordon: Eso es lo que quería que vieras. Si le enseñas algo a uno, todos lo saben (Min. 35.54- 38.14, las negritas son mías).
[6] Algunos hechos extraños, no violentos ocurren en la comuna, todos vinculados a los Niños y suceden particularmente cuando Ellos se sienten amenazados:
*    Un niño, muy buen nadador, se ahoga de forma inexplicable (min. 46.50).
*    Un hombre, Ed Pawle, casi atropella y lastima  accidentalmente a una Niña. Le pide disculpas, posteriormente, como si fuese movido por un automatismo, regresa a su coche, acelera  y se estrella contra un muro. El veredicto de la justicia: muerte accidental (min. 52.30- 55).
*    James Pawle cree que la muerte de su hermano no ha sido para nada “accidental”, está convencido de que fueron los Niños quienes la provocaron. Quiere detenerlos y lleva para ello una carabina. El Señor Zellaby (Gordon) intenta convencerlo de que regrese a su casa. Segundos después cerca del grupo de Niños, toma su arma y la coloca sobre su cuello, luego dispara (min. 55-58).
*    Un grupo de vecinos se acerca al asilo de los Niños con ramas de fuego… quieren acabar con ellos. Sus acciones se vuelven misteriosamente contra sí mismos (min 1.05.49).
[7] Alan: es que yo no tengo tu fría objetividad científica. Las personas no valen por su inteligencia. Lo que importa es si son buenas o malas y éstos son malos.
Gordon: Son niños, Alan. No nacen con un código de valores morales. Hay que enseñarles, con su inteligencia será fácil (min. 41-42)

Conferencia en Londres
Gordon: ¿ No ven lo que harán? Si los aprisionan privarán al mundo científico de una gran oportunidad
Miembro del comité: ¿Oportunidad para qué?
Gordon:  Para estudiar. Caballeros, muchas cosas se han dicho sobre el poder de esos niños, pero nada sobre la naturaleza de ese poder . Nos enfrentamos ahora a un bloque mental, a un desarrollo completamente nuevo, como una colonia de hormigas o abejas. Estos niños quieren vestirse igual. Y lo que aprende uno, los otros lo saben. Lo he demostrado. Son una mente a la décima potencia. Piensen lo que significaría si pudiéramos guiarlos. Nuestro avance científico sería increíble.
Leighton: A riesgo de ser destruidos.
Gordon: Hay que eliminar lo que no comprendemos. La edad del terror hacia lo desconocido.
Alan: Leighton tiene razón en algo: esos niños son una boomba de tiempo…
[8] Alan: Los batallones rusos al oeste de los Urales tienen un nuevo cañon que puede disparar un proyectil a 100km de distancia, un proyectil atómico. Hicieron unas maniobras de prueba ayer en la villa Raminsk donde vivían los Niños. La villa Raminsk ya no existe.
Anthea: ¿Quieres decir que sus habitantes…?
Alan: La aldea entera. No dieron aviso de evacuación para que los niños no supieran lo que sucedía. Se desarrollaron mas rápido que los nuestros y empezaron a controlar todo. El ejército intentó atacar pero la maniobra fue desastrosa para todos.
Gordon: Ya veo. Supongo que ahora borraremos Midwich del mapa.

Gordon Zellaby sospechando de las decisiones nacionales y sabiendo que los Niños confían en él prepara una bomba. Sabe también que los Niños no han logrado aún ver el proceso de pensamiento, aquello que lleva a los seres humanos a formular conceptos; ellos mismos le han confesado esta deficiencia… Entonces pensará en un gran muro de piedra, al menos hasta las 20.30, cuando la bomba estalle en el edificio que hospeda a los Niños.

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